La unidad de la vida

Reife Äpfel am Baum

A los conocimientos más antiguos de la humanidad pertenece el hecho de que las plantas son seres vivos animados, con las que se puede hablar en pensamientos y palabras. Lo que en los pueblos primitivos se daba por supuesto, lo ha olvidado la industria agraria moderna. Esta industria trata a las frutas y verduras sin respeto alguno y como simple materia, a la que manipula genéticamente, “trata” con insecticidas y pesticidas y la lanza al mercado como producto en masa sin tener consideración con la salud del consumidor.

Ein blühendes MaisfeldEl cultivo pacífico de la tierra, que está unido a la Fundación Gabriele, ha vuelto a la unidad con la naturaleza. Los agricultores son conscientes de que las patatas, zanahorias, lechugas y calabazas son vida con la correspondiente propia consciencia. Por un mal tratamiento pueden llegar a sentir ”estrés”. Si se les tira sin consideración a algún lugar, aumenta su metabolismo, lo que disminuye su tiempo de caducidad. Si se comporta de forma cuidadosa con ellas, su estructura celular mejora y se conserva. Reaccionan de forma similar a como lo hacen las flores, en las que incluso se han medido estas reacciones. Por esta razón, los agricultores pacíficos tratan a los frutos del campo con especial cuidado y respeto a la vida de la naturaleza, desde la siembra, pasando por el crecimiento, la cosecha, el almacenamiento y la venta del producto.

Grüne GetreideährenEllos toman en serio las experiencias antiquísimas de que es posible establecer una comunicación con las plantas. Envían a sus campos pensamientos y sentimientos de unidad y agradecimiento. Los preparan especialmente para la nueva cosecha, que significa intervenir duramente en la vida de la tierra. También toman contacto con los animales de sus campos para suavizar el shock que sufren al perder sus espacios vitales cuando se aproximan las máquinas segadoras.
Las liebres y los corzos, las aves y los reptiles tienen que tener la posibilidad de poder retirarse a tiempo, y lo hacen, pero normalmente hasta el límite de “su” campo, porque el terreno vecino ha sido tratado con productos químicos o con abono orgánico líquido. Aunque el ser humano no lo note, los animales son sensibles y notan el veneno. Y entretanto saben también que el esperar al borde del campo no es en vano, pues “sus” agricultores les dejan para ellos en cada campo de maíz o en cada campo de cereal que ha sido cosechado un resto en el que estos habitantes de los campos siguen pudiendo encontrar alimento y refugio. Este trabajo conjunto de campos, animales y personas son los primeros pasos hacia la unidad de la naturaleza, que corresponde al Reino de la Paz.

Goldenes Getreide für das tägliche Brot Es al mismo tiempo la unidad con el Espíritu Universal que todo lo traspasa. También en una manifestación del Espíritu de Dios a través de Gabriele, se habla de esta consciencia de la unidad. En ella se dice: Despierta cada día más en Mí, Yo estoy en todo lo que existe. Contempla la naturaleza en Mí, el Yo Soy. Ella vive porque Yo Soy. Contempla con los ojos espirituales la piedra, los minerales. Deja que fluya de tu interior la sensación primaria, entonces resonará conscientemente en tu oído interior: Yo Soy la fuerza en la piedra, Yo soy la vida. Contempla con los ojos del interior las flores y los arbustos, los árboles y los frutos. Comunícate con las fuerzas internas que actúan en todo y me percibirás de nuevo, el hálito de tu Padre Celestial, que te dice: Hijo mío, Yo Soy. Yo Soy el sol, Yo Soy cada cuerpo celeste, Yo Soy el firmamento y todo lo que existe. Yo Soy la naturaleza, la piedra, el mineral, la flor, el arbusto, el fruto.

Esta consciencia no es algo que se consiga “meditando simplemente”, sino que presupone la acción interna y externa: La unidad con la naturaleza no es posible sin la unidad con nuestro prójimo. El ser pacífico no es algo que se pueda separar en partes. Cuanto más pacífica sea la persona, más sensible será para la vida de la naturaleza y la comunicación con los elementos de la naturaleza.

Gabriele-Stiftung - Den Tieren werden als Futter Getreide-Inseln stehen gelassen

Los elementos pertenecen a la unidad de la vida de la naturaleza, a la que quieren servir. Sólo cuando el orden natural se trastoca y convierte en un caos, los elementos se convierten en adversarios del ser humano, transformándose en a menudo destructivas “fuerzas de fenómenos de la naturaleza”, no sólo en lo externo debido a la destrucción medioambiental del ser humano, sino también en el nivel de la energía invisible y los campos vibratorios en los que todo vive y existe, y en cuyo estado también el ser humano tiene su parte de culpa con sus pensamientos y sensaciones. Cuanto menos perturbe el ser humano los elementos naturales, más armoniosamente se intercambiarán la lluvia y el sol, el viento y el tiempo para favorecer el crecimiento en los campos y cultivos. Así, las fuerzas elementales sirven a la naturaleza y al hombre: Llueve cuando la lluvia es necesaria, el sol brilla cuando la naturaleza lo necesita. Y no es raro que más de una vez se tenga la impresión de que la lluvia no cae cuando agricultores pacíficos quieren poner a buen recaudo la cosecha.


 


"¡Ya 1 Euro ayuda!"   Impresum • 


Fundación-Gabriele
La Obra de Saamlín 
del amor al prójimo animal y a la naturaleza.
Tu reino viene, Tu voluntad se hace.
Reza y trabaja.
Un terreno de misericordia.
Un hogar para animales de granja
y animales que viven en libertad.

Administración: G.S. Stiftung Verwaltungs-GmbH

Max-Braun-Str. 2, 97828 Marktheidenfeld
Tel. +49 (0) 9391-504-427, Fax +49 (0) 9391-504-430
info@gabriele-stiftung.de